¿Sentirse vivo?

martes, 31 de agosto de 2010


Vivir y sentirse vivo son dos cosas diferentes. Algunos, aunque viven, buscan continuamente sentirse vivos, como si el mero hecho de reconocer que tienen que tomar decisiones arriesgadas fuera lo más importante de su vida. Sin embargo, vivir es diferente de sentirse vivo. Es más, implicado en la vida, propia y ajena, se puede perder de vista incluso que “estoy vivo” o la necesidad de “sentirme vivo”. ¿Por qué? Porque vivo, y la vida que tengo me ofrece vida.

Claro. Quizá sea eso. Puede que existan personas que no se conforman con la vida que tienen precisamente por eso, porque su vida es insuficiente de alguna manera para hacerle vivir (no para sentirse vivos, sino para vivir).

Vivir significa vivir en plenitud; diferente de ser continuamente protagonista de nuevas aventuras. Vivir significa implicarse y complicarse; no simplemente sentirse libre. Vivir significa dejarse interpelar por la vida, correr el riesgo de empeorarse o mejorarse en la vida; no simplemente de hacer cálculos lejanos o cercanos sobre eso.

A vivir. ¡Déjate de sentir y sentir!

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